Edil de San Antonio de la Cal, Eliseo Méndez, no reconoce hijo de una relación con policía municipal

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Mario GIRÓN

Una mujer que lleva por nombre el de una piedra preciosa, asociada con Venus, la diosa romana del amor, belleza, fertilidad y la pasión, debutó como madre. Trajo al mundo a un niño sano y fuerte: 56 centímetros de largo y 2.56 kilogramos de peso. Con seguridad, la joven mujer confiesa que el padre es el presidente municipal de San Antonio de la Cal, Eliseo Méndez Martínez.

El pasado martes, la jovencita, de 18 años, teme por el presente y, en consecuencia, también del futuro. Ignora hasta dónde puede llegar todo lo malo que pueda sucederle a ella y al robusto bebé, de ahora en adelante.

Sobre todo, teme más que ayer. Al inicio de una pesadilla la cual puede terminar en tragedia por la dimensión de la denuncia y el personaje, Eliseo Méndez Martínez, un tipo rudo, necio, macho, violento, abusivo, impulsivo, vengativo, aficionado a los caballos pura sangre, al mariachi, los corridos y las armas.

¿Cómo no temerle? a un sujeto, como Eliseo Méndez Martínez, reflexiona la víctima:
“A su hijo le brinda la espalda y de mí, quisiera no existiera, luego de ilusionarme, engañarme”.

Como popularmente afirma la sociedad oaxaqueña, cuando se trata de un nacimiento, añade:

“Mi hijo llega a este mundo sin la clásica torta bajo el brazo; lo hace con el desprecio de un padre que lo engendró sin pensar el daño que estaba ocasionando, no solo a nosotros, sino a mucha gente que no deseaba esta realidad”.

Hoy, como si estuviera limpio de culpa, luce más joven, pasea en su lujosa camioneta recorriendo calles de una población en donde no es popular; o lejos de ella, por los rumbos de San Pablo Huixtepec, Coyotepec o Huayapam, en donde no lo conocen bien, pero admiran y respetan por los miles de pesos que maneja y exhibe cuando gasta bien, añade.

Un poco más respuesta, después del parto, la mujer, con dolor narra el triste recuerdo del inicio de un drama social, el cual, en tragedia, insiste, puede acabar, en donde en el centro del episodio figura un recién nacido, hijo de un desobligado en materia de responsabilidad paternal:

“Por estas fechas, en noviembre de 2018, fue aceptada mi alta como policía municipal en San Antonio de la Cal. Me aprobaron sin importarles la minoría de edad, no cumplía los 18, pero ya estaba ahí, con la posibilidad de ganar dinero honesto”.

Sin embargo, agrega: “cuando nos conocimos, Méndez Martínez me observó de pies a cabeza, como cuando uno conoce un objeto que nos atrae, el cual llegamos a desear cueste lo que sea. El Regidor de Seguridad Pública se encargó de convertir en realidad el deseo del Presidente municipal”.

“Días después me acercaron más al Edil. Me comisionaron como asistente del Presidente. Mi obligación era acompañarlo a todas partes sin preguntar, sin negarme. Me llevaba a dependencias de gobierno, también a sus asuntos de trabajo con constructores, amigos, taxistas y mototaxistas”.

“Me presentaba a extraños, me presumía poder adquisitivo miles de pesos. Una vez me llevó con sus amigos a San Pablo Huixtepec, en donde conocí a un tal Hugo Jarquín. En ese lugar asistimos a una exhibición de caballos pura sangre. Uno de los animales me impresionó, me encantó tanto, al grado que lo compró para mí, en 2.5 millones de pesos.

Aunque jamás me le entregó, me ilusionó con un obsequio el cual nunca llegó a mi poder y que bueno, porque no tengo en donde guardarlo”.

Con el poder de su dinero y experiencia de vida terminó convirtiendo en realidad su fantasía, su aventura. Me llevaba a comer a Coyotepec o Huayapam. Me ofrecía dinero, cinco, seis mil o siete mil pesos, en cada encuentro, invertía en ropa. No tenía necesidad de presentarme a la revista diaria como policía. Cobraba puntual y completo como policía comisionada al servicio del edil Méndez Martínez, recuerda.
Sin embargo, la canallada del Presidente Municipal no tardó en llegar. Al enterarse que estaba embaraza la mujer a la que juró amar, proteger y honrar el resto de su existencia, más si le daba un hijo, fuerte y grande como papá y hermoso como ella.

La despidieron en febrero de 2019 como policía municipal. Le entregaron 600 pesos por el tiempo laborado y Méndez Martínez, terminó su obra de arte canallesco, la amenazó si abría la boca. Nunca más volvió a saber de su amado. Porque los milagros existen, con caridad y generosidad de sus amistades, nació el niño Eliseo, como piensa registrarlo, en un sanatorio particular.