ESTA LEGISLATURA PRIVILEGIÓ LA CONSTRUCCIÓN DE CONSENSOS Y LOGRÓ CAMBIOS IMPORTANTES: MARTÍNEZ NERI

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  • No obstante, faltó cristalizar la transformación democrática y profunda que reclama la sociedad.
  • Existe gran distancia entre quienes acumulan riquezas y una mayoría que todavía vive en la pobreza.
  • Entre los avances se destaca la emisión de la legislación general para enfrentar la desaparición forzada.
  • También se constituyó un avance el establecer Zonas Económicas Especiales para atraer la inversión hacia las regiones menos desarrolladas del país.
  • Sobre la discusión de la eliminación del fuero, estamos frente a una hipocresía, que ofende al pueblo de México.
  • En una sociedad plural nadie debe actuar como dueño del Congreso.
  • Es muy probable que pronto veamos el final del actual régimen político.
  • Hasta ahora hemos tenido alternancias pero ello no ha significado el fin de la corrupción, ni del autoritarismo.

 

 

Diputadas y diputados:

 

Al culminar los trabajos ordinarios de la LXIII Legislatura debemos reflexionar sobre nuestros logros y nuestros pendientes; pero con miras más altas debemos realizar un balance de lo que representó esta Cámara de Diputados ante la historia.

 

Se legisló en temas importantes, es cierto, pero no se logró la transformación democrática y profunda que reclama la sociedad.

 

Aún no hemos cumplido el mandato del General Morelos, para que las leyes expedidas sean tales “que moderen la opulencia y la indigencia; y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejoren sus costumbres, aleje la ignorancia, la rapiña y el hurto”.

 

Hoy existe una gran distancia entre quienes acumulan riquezas, incluso por medios marcados por la corrupción, en tanto que una mayoría todavía vive en la pobreza, sufre la inseguridad y la injusticia.

 

Esos siguen siendo los grandes retos nacionales.

 

El Congreso y el conjunto de quienes participamos en la política nacional, todavía le debemos a los ciudadanos un marco que permita que la sociedad crezca y se fortalezca; que las familias vivan con seguridad; que haya justicia y que los ciudadanos hagan realidad sus derechos, empezando por el elemental de no pasar hambre.

 

Es oportuno señalar, no obstante, que en esta legislatura hubo momentos en que se privilegió la construcción de consensos y se lograron cambios importantes.

 

Destaca la emisión de la legislación general para enfrentar la desaparición forzada y la correspondiente a combatir la tortura, así como la cancelación del instrumento perverso del arraigo.

 

Esas tres determinaciones son un avance sustantivo en materia de derechos humanos. Fue un acierto ponernos del lado de las víctimas y aprobar cambios demandados durante décadas.

 

También constituyó un avance el establecer las zonas económicas especiales para atraer la inversión hacia las regiones menos desarrolladas del país, regular la deuda de los estados y emitir la legislación relativa al catastro y al registro público, en beneficio de las entidades federativas.

 

De igual modo, fue un avance relevante que se emitieran las leyes secundarias del Sistema Nacional Anticorrupción y las relativas a la protección de datos personales, aunque debemos denunciar que el Senado ha postergado los nombramientos de los fiscales, general y anticorrupción, por razones políticas.

 

Asimismo, esta legislatura fue partícipe en la elaboración de la primera Constitución de la Ciudad de México, abriendo un espacio democrático y de expresión política para sus habitantes.

 

La Ley General de Cultura también fue un paso importante para fortalecer el desarrollo de nuestra identidad nacional.

 

Respecto de los temas pendientes, además de enlistarlos, es necesario señalar el origen de la falta de consenso, sus consecuencias y los retos que representan.

 

En primer lugar, el poder de las televisoras y su vínculo con los intereses del gobierno impusieron una contrarreforma en telecomunicaciones que no protegió a las audiencias, sino que debilitó los controles del órgano regulador.

 

En consonancia con lo anterior, la Ley de Comunicación Social se constituyó en una afrenta a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, porque nuevamente permitió la discrecionalidad al tolerar la publicidad oficial como mecanismo de control político.

 

En esos temas prevalecieron, sin duda, los intereses particulares.

 

En segundo lugar, la aprobación de la Ley de Seguridad Interior se convirtió en un tema de desunión entre los mexicanos y constituyó un retroceso en el fortalecimiento del mando civil y abrió las puertas a la vulneración de los derechos humanos. Nos queda, entonces, mantener la lucha en el plano jurídico e insistir en reorientar la seguridad, atendiendo a las convenciones internacionales.

 

En tercer lugar, hubo temas en los que la mayoría y sus aliados privilegiaron su agenda y acuerdos políticos, lo que llevó a resultados infructuosos y al desgaste en las sesiones: el intento de privatizar las pensiones del ISSSTE en demérito de millones de trabajadores jubilados y la banal discusión respecto de los delfines.

 

Por otra parte, respecto de la discusión acerca de la eliminación del fuero, vale la pena señalar que estamos frente a una hipocresía, que ofende a la Cámara de Diputados y al pueblo de México.

 

¿De qué sirve una iniciativa que supuestamente asume el reclamo social? ¿Para qué aplaudir su aprobación en esta cámara, si el gobierno y el PRI congelaron el proyecto en el Senado? ¿Dónde quedó la alharaca del candidato Meade? Que incluso pretendió indebidamente arrogarse la autoría de esta reforma.

 

Ésta es una simulación inadmisible. La Mesa Directiva de la Cámara de Diputados debe fijar postura en defensa del esfuerzo de los legisladores que la aprobamos y de todos los mexicanos que demandan el fin de los privilegios.

 

De otra manera, si esta cámara tolera la maniobra se hará cómplice de ella al manchar el final de la legislatura con engaños que la sociedad no perdonará.

 

Diputadas y diputados:

 

Una parte importante del legado de esta LXIII Legislatura refrenda un aprendizaje cívico, pertinente en los tiempos actuales. No hay lugar para una mayoría que pretenda obstaculizar lo que no es de su gusto.

 

En una sociedad plural, ni ahora ni nunca, nadie debe actuar como dueño del Congreso. En la democracia es fundamental la voluntad política para dialogar, que es la esencia de un parlamento. Esa es la política que requiere el país y a la cual siempre hay que contribuir, independientemente de la identidad partidaria de cada quien.

 

Es muy probable que pronto veamos el final de este régimen. Hasta ahora, hemos tenido alternancias, pero ello no ha significado el fin de la corrupción, ni del autoritarismo; tampoco ha representado el pleno equilibrio entre los poderes, ni se ha enfrentado con éxito la enorme brecha que divide a la sociedad.

 

Lo que se ha logrado se ha tenido que ganar, palmo a palmo, ante quienes defienden bizarramente sus privilegios.

 

Tenemos el reto de ir más allá, ante una esperanza que se abre y que nos convoca a luchar. Nunca hemos estado más cerca de un cambio sustantivo y de encontrar el verdadero camino.

 

Hoy concluimos, con sus logros y limitaciones, el último periodo ordinario de sesiones. Mi agradecimiento a mis compañeras y compañeros del PRD que me honraron al elegirme coordinador y permitirme compartir este gran esfuerzo.

 

Para quienes participamos en esta etapa, sin ninguna diferencia ni valoración partidista, les externo mi reconocimiento sincero.

 

Con independencia de las responsabilidades que cada uno de nosotros encare en el futuro, debemos asumir que la agenda de la sociedad está marcada por la exigencia del cambio. Los convoco a honrarla de manera permanente.

 

Hemos sido legisladores, pero nunca olvidemos que siempre seremos mexicanos y, como tales, debemos velar por los intereses de nuestro país y por el bienestar de nuestro pueblo.

 

¡Muchas gracias!